Tesoros de la Higuera

Los romanos la llamaban Ficus Carica, Figueira la llaman los gallegos, Figuera los catalanes y Aztapiko los vascos.

Solitaria, misteriosa y salvaje, encontramos a la higuera en los lugares más insospechados.

La higuera pertenece al mundo donde la espontaneidad se constituye en sabiduría.

Su estructura está formada por una única energía que contiene el secreto del hermetismo y de la capacidad de expansión.

Es un árbol originario de Persia muy bien aclimatado en toda la cuenca mediterránea.
En su composición encontramos hidratos de carbono, grasas, proteínas, fibra, hemicelulosas, gomas, sales minerales ( calcio, fósforo, hierro, potasio, magnesio,
cinc, cobre, manganeso), vitaminas( A, B, C, E), pigmentos (clorofila, antocianinas) y fitonutrientes (ficina, fucocumarinas, alcaloides y glucósidos).

El higo seco contiene 5 veces más energía que el fresco.

Las personas con problemas de azúcar en la sangre podrán comer los higos frescos y limitar los secos.
Tanto el fruto como las hojas pueden ser  utilizados por su efecto medicinal.

Es un árbol muy agradecido como energético y nutritivo, está indicado en períodos de crecimiento, convalecencia, estados de anemia, grandes marchas y esfuerzos.

Insuperable para las personas afectadas de estreñimiento, piedras en el riñón o la vesícula biliar, bronquitis, sinusitis, callosidades, verrugas y durezas, úlceras y abscesos.

LECHE DE HIGO
Coger con un palito de los oídos una gota de la leche del higo y untar la verruga, el callo o la dureza.

Se realiza 1 vez al día hasta que disminuya la verruga y se ablanda la dureza. También se puede utilizar esta leche para hacer requesón.

JARABE
Para aligerar las molestias de las anginas, la faringe y la laringe y ayudar a fluidificar las mucosidades bronquiales y pulmonares.

Poner a hervir durante 10 minutos, en 1 litro de agua, 1 manzana troceada, 15 higos frescos o secos y 2 cucharadas de miel. Retirar del fuego, dejar enfriar, colar y guardar en zona fresca en una botella. Se toman de 4 a 8 cucharadas o cucharaditas al día en 3 o 4 tomas, mezclando con un poco de agua caliente.

AGUA DE HIGOS
Para personas con estreñimiento, divertículos, colon irritable en su fase de retención y hepatitis.

Durante la noche, en una taza llena de agua, dejar en maceración 2 o 3 higos secos.

A la mañana siguiente, en ayunas, tomar el agua y los higos. Se puede calentar.

CATAPLASMA CALIENTE DE HIGOS SECOS
Para abscesos, granos supurantes, heridas mal cerradas, sinusitis dolorosa o pecho silbante.

Calentar en una pequeña sartén seca, sin aceite, 2 o 3 higos secos abiertos por la mitad.

Colocarlos sobre un trapito blanco de algodón, de lana o de lino y aplicarlos. Para que dure el efecto durante una hora, poner una bolsita de agua caliente encima de la cataplasma.

CURA DE HIGOS FRESCOS
Para depurar y limpiar el cuerpo en caso de piedras, acné y arteriosclerosis.

Se pueden comer durante todo un día, entre 1 y 3 días a la semana, de 1 a 2 Kg. Comenzaremos el primer día por 1 Kg. y los siguientes días podemos incrementar la cantidad hasta 2 Kg.  Esta cura la podemos realizar, durante la temporada de higos frescos, durante 4 o 6 semanas No se comerá ningún otro alimento durante la cura.

CATAPLASMA DE LAS HOJAS
Para personas con dolor reumático, úlceras y supuraciones.
Dejar un par de horas en maceración 1 o 2 hojas con sal y vinagre. Aplicarlas sobre la zona dolorosa, la herida o úlcera durante 1 hora, 2 o 3 veces al día.

GÁRGARAS Y LAVADOS
Para limpiar la boca, la laringe y la vagina. Hervir durante 10 minutos, en 500 cc. de agua, 3 o 4 higos frescos.  Dejar reposar y enfriar.

 

 

Fuente: laeco.net

 

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