Tapachula, Chiapas.- El Soconusco y la Sierra, donde se cultiva y produce el mejor café orgánico del mundo, cuentan con fincas cafetaleras que son ejemplo internacional.
Fincas semiescondidas en lugares montañosos impregnados del aromático grano, que ofrecen a los jornaleros y a sus mujeres procedentes de Guatemala, los servicios básicos de guarderías y escuelas para sus hijos mientras ellos laboran en la pizca; servicios médicos, capillas religiosas y habitaciones unifamiliares; cocinas, áreas de esparcimiento y comedores.
Pero también reconoce la autoridad estatal, en voz del secretario del Trabajo, Samuel Toledo Córdoba, que seguramente hay, los menos, que no atiendan las medidas de higiene y seguridad, como es la colocación de extintores, pero serán obligados a cumplir a cabalidad, sentenció.
"Ahí es donde se tiene que trabajar, pero no son las denuncias de esclavitud y trata de personas como se ha querido engañar a la sociedad'', aclaró.
El Sol de México hizo un extenso recorrido por fincas. Una primera parada fue "Las Chicharras'', donde se cuentan historias de grandes faenas, donde familias enteras han nacido y crecido en esos selváticos lugares.
Esa finca está en desuso, pero ahí se encuentra maquinaria que data de 100 años, y en sus edificios aún se pueden observar páginas de periódicos de circulación nacional de 1937.
Ahí encontramos a Marilú Morales, de escasos 22 años, casada con un jornalero de Guatemala, con sus hijos Fermín y María Esther Mazariegos Morales, quien explica con orgullo que proviene de familia cafetalera.
El recorrido nos llevó a lugares como Hamburgo, Irlanda, Argovia, Chiripa, Maravillas, Monteperla, de gran tradición en la producción del grano.
Con clima extremoso llegamos a San Antonio, una finca con mucho movimiento de personal de planta, sin jornaleros, porque desde finales de febrero concluyó la cosecha.
Estuardo Rodas Ordóñez, orginario de Guatemala, relata al reportero que laboran ocho horas, de las 6 de la mañana a las 2 de la tarde, con horarios para la comida, y sus ratos libres los usan para sobremesa, jugar al fútbol o cartas.
En la finca Guadalupe Zaju, enclavada en lo alto de la montaña, encontramos a Edgar Orozco, quien detalló que entre 120 y 150 pesos diarios gana un jornalero por la recolección del grano.
El lugar cuenta con 90 hectáreas de reserva para la biodiversidad, tiene guardería, donde la maestra Deborah Espinosa Velázquez comentó que enseña a los hijos de guatemaltecos a leer y escribir, sumar y multiplicar.
Algunas fincas tienen hitaciones con literas, baño ecológico y basura ecológica, además los comedores cuentan con televisión por cable.
RESPETO A LOS DERECHOS LABORALES
En entrevista, Samuel Toledo Córdoba, titular del Trabajo de la entidad, destacó que una de las prioridades del gobernador Juan Sabines Guerrero son los derechos de los trabajadores, tanto nacionales como extranjeros.
Explicó que el gobierno de Chiapas ha ratificado en todos los foros el respeto a las condiciones laborales.
El funcionario, que asumió el cargo apenas el pasado 21 de febrero, dijo que la autoridad es sensible al tema de las migraciones, legales e ilegales, porque la gran mayoría de los jornaleros llegan con permisos para la pizca del café.
Manifestó que hay visitas de inspección y supervisión a las fincas cafetaleras, principalmente cuando se publican denuncias, y acuden tanto la secretaría del Trabajo como el Instituto Nacional de Migración y la Comisión de Derechos Humanos del Estado.
"No se ha encontrado la presunta explotación, lo que hay son faltas administrativas de seguridad e higiene, como son mejorar habitaciones y baños, pero no en todos los casos, sino en unos cuantos''.
Toledo Córdoba dijo que casi 96 por ciento de la producción de café en la entidad es de pequeños propietarios y ejidatarios, y el resto de las fincas, de las cuales más de la mitad están certificadas por agencias internacionales, lo que implica respeto no sólo al trabajador, sino también al medio ambiente.
"No somos ajenos a que hay algunos abusos, pero para eso estamos pendientes'', aseguró.
Adelantó que realizarán una serie de convenios para que todos los finqueros cumplan sus obligaciones, así como establecer mecanismos de visitas e inspección de manera constante.
Para ello también será mejorada la atención de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, para que cualquier denuncia se atienda rápidamente.
Sin embargo, manifestó que es raro que haya denuncias de violaciones a trabajadores cafetaleros, cuando la temporada de cosecha concluyó el mes pasado.
"Son extrañas estas denuncias, porque no hay trabajadores'', refrendó.
Son denuncias, añadió, que buscan descalificar la producción y el café de Chiapas, "principalmente porque somos el número uno a escala mundial, en café orgánico, que es el producto agroindustrial más importante para el estado. 1.4 millones de personas dependen de él de manera directa''.
Destacó que los jornaleros de Guatemala son mano calificada para la pizca del café, trabajadores muy queridos en Chiapas. Fuente: Gabriel Xantomila / Enviado El Sol de México |