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Una cooperativa de mil 500 agricultores produce cacao orgánico cerca del puerto de Almirante.
La mayor parte de la producción se vende a una empresa suiza llamada Pronatec. ALMIRANTE, Panamá, REUTERS Pequeños productores rurales de Centroamérica, cuyos ancestros utilizaban granos de cacao como moneda hace más de dos mil años, están regresando al cultivo debido a un aumento de la demanda mundial de chocolate orgánico.
Muchos productores, en su mayoría pobres y que viven en la costa del Caribe, como el indígena ngöbe Manuel Abrigo, abandonaron sus cultivos del grano en la década de 1990, cuando los precios bajaron y los árboles estaban plagados de hongos. Abrigo, cuya finca está ubicada sobre un cerro en una zona selvática cerca de Almirante, está expandiendo el invernadero que usa para secar los granos a medida que sube el precio del chocolate orgánico. "Sembré cacao porque veía que un vecino tiene cacao y yo también quería tener más ingreso", dijo en un rústico español Abrigo, quien no recuerda exactamente su edad, pero dijo que está cerca de los 70 años. El cacao es un producto nativo de América, cultivado por los mayas en México y Centroamérica varios siglos antes del arribo de los conquistadores españoles. Los primeros exploradores hallaron que sus granos eran usados como moneda. El cultivo está muy arraigado también entre los indígenas ngöbe, los indígenas de la región fronteriza entre Panamá y Costa Rica. Los árboles de cacao fueron introducidos en África por los colonizadores portugueses y hoy día, los principales cultivos están en ese continente. Pero ahora las compañías productoras de chocolate gourmet están mirando hacia los productores de cacao orgánico de Centroamérica en busca de materia prima para un mercado de productos con "comercio justo", que ha despegado en los últimos años y exige que se pague más a productores de países subdesarrollados. La cooperativa de mil 500 productores a la cual pertenece Abrigo vende la mayor parte de su producción a una pequeña compañía suiza llamada Pronatec, que vende productos orgánicos a fabricantes independientes de golosinas. Gigantes del sector como Cadbury Schweppes también están interesados en el mercado de chocolate orgánico. Fuente: http://www.prensa.com |